viernes, 24 de junio de 2016

Noche de San Juan (A Coruña)



La niebla que hizo su presencia a lo largo del día, se disipó al llegar la noche permitiendo una nueva celebración multitudinaria de la noche de San Juan en las playas de A Coruña a las que acudieron unas 150.000 personas, una cifra que asciende a 300.000 en toda la ciudad, ya que la fiesta también se celebró como es habitual en diferentes barrios.

 Las raíces de la celebración de la noche de San Juan se pierden en el tiempo. Nuestros antepasados creían que el Sol estaba enamorado de la Tierra y se resistía a abandonarla y por ello comenzó a festejarse en la última noche de primavera, alrededor del 24 de junio, que es la más corta del año. A esto se unía la superstición de que ese día era el ideal para ahuyentar a los malos espíritus y atraer a los buenos, así como para librar encantamientos de amor y fertilidad. 


 Con la llegada del cristianismo, la noche de San Juan se mantuvo, pero perdió su carácter mágico y adoptó un nuevo significado. Según los textos sagrados, Zacarías mandó encender una hoguera para anunciar a sus parientes el nacimiento de su hijo, Juan Bautista, que coincidía con la noche de solsticio de verano. 

 Para conmemorar esa fecha, los cristianos del medievo encendían grandes hogueras y celebraban diversos ritos a su alrededor. En ellos siempre estaba presente la señal de la Cruz.
(Fuente: "Muy Historia")


miércoles, 22 de junio de 2016

Torre de Hércules (Cubos de Rubik)


 El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT) conmemora el séptimo aniversario de la inclusión de la Torre de Hércules de A Coruña en la lista de monumentos considerados como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO exhibiendo una curiosa réplica del faro, construida por Ernesto Fernández con 7.000 cubos de Rubik, convirtiéndose en la escultura más grande del mundo elaborada con este famoso rompecabezas.
 Ernesto Fernández comenzó a construir la torre en el museo, el día 4 de mayo, cuando se celebró el cuarto aniversario del MUNCYT y finalizó la obra el 18 de junio, tras 45 días de trabajo.
 La obra tiene seis metros de altura, un diez por ciento de lo que mide la Torre, pesa dos toneladas, está sujeta con cuatro kilómetros de hilo de nailon y está valorada en 100.000 euros.
 En total se emplearon treinta horas en el diseño gráfico, 54 en la adaptación de los cubos y cien en la construcción, para un total de 184 horas.

 

lunes, 6 de junio de 2016

Plaza de Lugo (A Coruña)


 En la plaza de Lugo de A Coruña, se encuentran varios de los edificios modernistas que abundan en la ciudad; entre los que se podrían destacar la “Casa Arambillet,” proyecto del arquitecto Antonio Lópéz Hernández; la “Casa de los Cisnes”, de Manuel Reboredo o la “Casa de los Ojos”, conocida con este nombre por los innumerables ojos que tiene en el ático de su fachada, un edificio del arquitecto Julio Galán Carvajal.
 El modernismo llega a Coruña en los primeros años del siglo XX, asociado a edificios promovidos y costeados por la burguesía local. Esta burguesía había venido cobrando importancia desde finales del Siglo XIX y estaba asociada, principalmente, a negocios con ultramar.
 En 1883 el Ayuntamiento pone en marcha  la ampliación de la ciudad con el Ensanche  (actuales calles de Juana de Vega, Picavia, Feijoo, Plaza de Lugo y Plaza de Pontevedra). Es, principalmente en en este entorno, donde la nueva burguesía coruñesa establece sus viviendas. Éstas reflejaban el poder económico de sus propietarios y, a la vez, marcaban una diferencia con la vieja aristocracia coruñesa, que seguía habitando en la Ciudad Vieja en sobrios palacetes y caserones, sin galerías y dandole la espalda al mar.
 A pesar de que los arquitectos importan ideas de centroeuropa, también desarrollan algunas características propias en sus construcciones. Además, su trabajo se ve favorecido por la presencia de la fundición Wonenburger en la ciudad, regentada por una familia de origen alsaciano, relacionada con arquitectos de la zona.
 En el caso coruñés, la arquitectura modernista aporta luminosidad a las edificaciones: Se buscan espacios abiertos, amplios ventanales y galerías. Y los principales motivos decorativos son hojas, flores, columnas y pilastras y, en ocasiones, bustos femeninos que se inspiran en una dama inglesa, Elizabeth Siddal, amante del pintor prerrafaelita Dante Gabriel Rossetti.
 Según se va instalando el nuevo modelo arquitectónico, los edificios son cada vez menos sobrios, más decorados y más coloridos. En numerosas ocasiones la fecha de finalización del edificio se inscribe en la parte superior de las fachadas.