miércoles, 16 de septiembre de 2015

San Andrés de Teixido



 La Galicia moderna conserva lugares en los que la tradición y la más pura superstición permanecen vivas.  
 Uno de esos lugares en los que las leyendas, fraguadas en pleno medievo, viven siglo tras siglo y conviven hoy con la moderna y resurgente tierra gallega es San Andrés de Teixido. 
 La leyenda prescribe que quien no conoce San Andrés de Teixido en vida lo conocerá una vez muerto. (“A San Andrés de Teixido, vai de morto o que non foi de vivo”).
 En la sierra de la Capelada, en el concello de Cedeira, se encuentran la población y santuario de idéntico nombre conocidos como San Andrés de Teixido, San Andrés de "Lonxe" o San Andrés "Do cabo do mundo".
 La leyenda o leyendas sobre el lugar datan de fechas remotas e indefinidas. Según tales historias el Santo, algo envidioso de la afluencia de peregrinos a Santiago, permanecía triste y apagado. Un día recibió la visita del mismísimo Señor en compañía de San Pedro. Como quiera que el Santo formulara sus quejas a tan insignes autoridades el Todopoderoso le prometió que a su santuario acudirían en romería todos los mortales y, quien no lo hiciera de vivo, vendría a verle de muerto. Por otro lado la leyenda cambia y se cuenta señalando que uno de los doce Apóstoles llegó en barco a los acantilados de Teixido y que su barca naufragó quedando convertida en el peñasco conocido como A Barca de San Andrés. El mal trago fue compensado con la promesa que Dios le hizo, según la cual tendría un santuario y una romería que duraría hasta el fin del mundo y que, vivos o muertos, habrán de acudir al lugar todos los mortales.
 Lo cierto es que el monasterio de San Andrés existe desde al menos desde el siglo XII, siendo en esta época patrimonio de la Orden de Malta. El edificio actual data del siglo XVI y sus obras continuaron durante los siglos XVII y XVIII. Muestra un estilo gótico en la entrada y en los murales representativos del martirio de San Andrés.  

 Encontramos un cierto estilo barroco en el retablo mayor y en la imagen del relicario, el cual contiene un supuesto hueso del Apóstol.

Casa- Museo Emilia Pardo Bazán (164 aniversario de su nacimiento)



 Hija de los condes de Pardo Bazán, título que heredaría en 1890, nació en A Coruña el 16 de septiembre de 1851.  
 Recibió los estudios elementales propios de una mujer de su condición social, pero su avidez por saber y una autodisciplina autodidacta y sistemática hicieron que se convirtiera en una mujer culta y experta en diferentes disciplinas humanistas. 
 En 1868 se casó con José Quiroga y el matrimonio se trasladó a vivir a Madrid desde donde hacían frecuentes viajes a Francia, Italia, Suiza, Austria e Inglaterra; sus impresiones las dejó reflejadas en libros como "Al pie de la torre Eiffel" (1889), "Por Francia y por Alemania" (1889) o "Por la Europa católica" (1905). 
 En 1876 publicó su primer libro, "Estudio crítico de Feijoo", y una colección de poemas, "Jaime", con motivo del nacimiento de su primer hijo. Su primera novela, "Pascual López", autobiografía de un estudiante de medicina, la publica el año del nacimiento de su hija Blanca, en 1879. 
 La publicación de la novela "Viaje de novios" (1881), según la crítica, la primera novela naturalista española, aunque ella lo negara, fue el año en que nació su tercera y última hija, Carmen.
 Una hepatitis la lleva al balneario de Vichy, en 1880, donde coincide con el escritor francés Victor Hugo y mantienen largas conversaciones sobre literatura que le hicieron variar el rumbo de su escritura. 
 Era una mujer muy culta y de vigoroso talento y de 1891 a 1893 publicó la revista "Nuevo Teatro Crítico", redactada por ella en su totalidad. 
 En 1896 viaja a París y allí conoce a Émile Zola, Alphonse Daudet y los hermanos Goncourt; fue también por esa época cuando leyó a los novelistas rusos que tanto influirían en su obra. 
 Además de escritora también tuvo una actividad social y política importante pues fue consejera de Instrucción Pública y activista feminista. 
 Desde 1916 hasta su muerte fue profesora de Literaturas románicas en la Universidad de Madrid, cátedra que se creó para ella. 
 Después de "La tribuna" (1883), novela proletaria que tiene como protagonista a una obrera de la Fábrica de Tabacos de A Coruña, encontró el medio más apropiado para su naturalismo en el campo gallego, donde sitúa la acción de su obra más típica y estimada, "Los pazos de Ulloa" (1886). Historia y naturaleza, religiosidad medieval y paganismo, violencia y sensualidad, feudalismo y barbarie, ciudad y campo, son los elementos temáticos que la novelista combina en un panorama muy bien trabado de la vida rural gallega, en la que intervienen también factores económicos, políticos y eclesiásticos. 
 "La madre naturaleza" (1887) es el relato de una atracción incestuosa y prolonga algunos de los personajes de su novela anterior. "Insolación" y "Morriña", ambas de 1899, suponen el final de su periodo naturalista. 
 La influencia de la novelística rusa, planteada teóricamente en su ensayo "La revolución y la novela en Rusia" (1887), queda patente en sus novelas "La quimera" (1905) y "La sirena negra" (1908). 
 Su labor como crítica también fue importante. "La cuestión palpitante" (1882-1883) es una colección de artículos —algunos de los cuales ya había publicado en revistas— en los que trata de explicar su posición ante el naturalismo y provocó un gran escándalo. Era una mujer noble, católica y casada, y la sociedad puritana de la época no entendía ni aprobaba que defendiera los planteamientos de Zola pues aunque criticara las cuestiones antirreligiosas de este movimiento, sí admitía las bases ideológicas del determinismo social y darwinista. También fue autora de unos quinientos relatos breves.
 Emilia Pardo Bazán murió en Madrid el 12 de mayo de  1921, a los setenta años, de una gripe que se complicó con su diabetes crónica.