miércoles, 8 de julio de 2015

Segovia



 Tengo que confesar que esta era la primera vez que visitaba Segovia y quedé entusiasmado. 
 Situada en una elevación del terreno, entre los cauces de los ríos Eresma y Clamores, su ciudad vieja y acueducto romano son Patrimonio de la Humanidad. 
 Además del famoso acueducto, multitud de iglesias románicas, Catedral y Alcázar componen un majestuoso paisaje que domina esas tierras castellanas.
 Tras ser un emporio militar bajo el Imperio romano, Segovia vive su época de esplendor durante la Edad Media, al convertirse en lugar de residencia de la corte de los Trastámara y ser un importante centro de actividad ganadera y textil. A este periodo se debe la construcción de un elevado número de edificios románicos, riqueza patrimonial que aún se conserva.
 La puerta de entrada al casco histórico de Segovia es el Acueducto romano, en la plaza del Azoguejo. Esta joya de ingeniería, construida bajo la Roma imperial (s. I), transportaba agua a la ciudad alta desde 15 kilómetros de distancia. Sus 163 arcos y sus 29 metros de altura, en su punto más alto, se sustentan gracias a sillares de piedra de la Sierra de Guadarrama sin argamasa, plomo o mortero.
 La ciudad intramuros nos reserva importantes construcciones medievales y renacentistas. A un paso de la Plaza Mayor porticada, encontramos uno de los últimos edificios góticos levantados en España, la Catedral. Empezada a construir en el siglo XVI en gótico tardío.
 En un extremo de este recinto amurallado, se perfila sobre un cortado el Alcázar, tras los jardines de la Reina Victoria Eugenia. En su exterior impresiona el conjunto formado por una torre de 80 metros, doce torrecillas más y su foso defensivo.


(El vídeo puede hacerse un poco largo para alguno, 12 minutos, pero fuí incapaz de acortarlo más)
 

lunes, 6 de julio de 2015

"Concierto de las velas" (Pedraza-Segovia)



 La villa segoviana de Pedraza acogió el sábado, el inicio de una nueva edición de los Conciertos de las Velas, en la que, por primera vez en 24 años, se escuchó ópera con la actuación de tres tenores, Gastón Rivero, Israel Lozano y Andrés Veramendi, acompañados por la Barbieri Symphony Orchestra y su director titular, el asturiano Óliver Díaz.
 Cerca de 2.000 personas asistieron al espectáculo en la explanada del castillo, aunque fueron muchas más las que disfrutaron de la jornada fuera del recinto, atraídas por la popular estampa de la villa medieval iluminada por 22.000 velas repartidas por sus calles.
 No fue nada fácil cuadrar las agendas de tres tenores «de talla internacional» para que protagonizaran la primera actuación de ópera de los Conciertos de las Velas, según Javier Acebo, presidente de la Fundación Villa de Pedraza, organizadora de esta cita de referencia en el calendario cultural segoviano, cada primer y segundo sábado de julio. No en vano, los tres «han actuado en los mejores teatros del mundo» y han compartido escenario con figuras emblemáticas como Plácido Domingo o Ainhoa Arteta.
 Con ellos estuvo la Barbieri Symphony Orchestra y a la batuta el asturiano Óliver Díaz, titular de esta joven formación de Madrid (habitual en la Zarzuela) y de la Sinfónica de Gijón.