domingo, 31 de agosto de 2014

Rodaje de "El desconocido" (A Coruña)



 La Plaza de Vigo de A Coruña, fue el escenario en la jornada de hoy, del rodaje de la película “El desconocido”, producida por “Vaca Films”. 
 El director lucense Dani de la Torre, novel en largometrajes, debuta con este filme, que describe como «un thriller psicológico».
 Carlos es un ejecutivo de banca que, dispuesto a cumplir con su rutina, se sube al coche para llevar a sus hijos al colegio. Cuando arranca, una llamada anónima le advierte de que debe conseguir en apenas unas horas una elevada suma de dinero, de lo contrario, hará explotar una bomba situada bajo su asiento.
 Así resume el director lo esencial de la película, para la cual se rodeó de un elenco de lujo. Su paisano y ganador de tres Goyas, Luis Tosar -sin quien, según de la Torre, la película no habría sido posible-, encabeza un reparto que cuenta también con Goya Toledo, Javier Gutiérrez, Elvira Mínguez, Fernando Cayo, Antonio Mourelos y las jóvenes promesas Marco y Paula.
 «El desconocido», además de un thriller, es una «road movie» que recorrerá toda La Coruña, un plató de lujo en el que se rueda integramente la película.

 

jueves, 28 de agosto de 2014

Cueto Rosales



 El Cueto Rosales o Cueto de Rosales es una montaña situada en el límite meridional del macizo Asturiano en la cordillera Cantábrica, bordeando el valle de la Lomba en la comarca de Omaña.
 Su accesibilidad y su posición geográfica, con buenas vistas de buena parte de Omaña y las montañas circundantes, hacen de esta cima un punto de especial interés turístico; en un día claro, situándose hacia el oeste y girando en el sentido de las agujas del reloj, se puede avistar el Valle Gordo con el Catoute al fondo, el puerto de la Magdalena, entre las comarcas de Omaña y Laciana, el Alto de la Cañada, Peña Ubiña, en el límite entre Asturias y León, Piedra Negra y la Sierra de la Filera, el Espigüete en la provincia de Palencia, el valle del río Luna y la sierra de la Salsa, separando la Lomba del valle de Valdesamario.
 La cumbre cuenta con un repetidor y un vértice geodésico de la Red de Orden Inferior. Gracias a los frecuentes cielos despejados y la baja contaminación lumínica de la zona, se pueden realizar observaciones astronómicas, como seguimiento de cometas. 

miércoles, 20 de agosto de 2014

Las Médulas



 Las Médulas es un paisaje cultural en el que se pueden encontrar todos los elementos característicos de la integración del Noroeste Peninsular en el Imperio Romano. Su patrimonio histórico, especialmente bien conservado, es testimonio de dicho proceso histórico.
 La belleza de este lugar son pequeñas colinas rojizas llenas de verde de la vegetación, con increibles juegos de luz , formadas tras el corrimiento de tierras que hicieron los romanos para extraer el oro.
 Las Médulas fueron la mayor mina a cielo abierto de todo el Imperio y nos ha dejado, siglos después, uno de los paisajes más inquietantes y hermosos de toda la península. Hoy, este paraje cultural, fruto de la naturaleza y la acción del hombre, es Patrimonio de la Humanidad desde 1997.
 En la actualidad estamos acostumbrados a modificar la naturaleza que nos rodea con grandes edificaciones y retoques al paisaje, no siempre la ingeniería dispuso de tantos recursos mecánicos, en algunos casos el ingenio e incluso el talento, mitigaron éstas carencias. Las necesidades de un imperio y la codicia de los hombres, llevaron hasta las Médulas miles de soldados, esclavos e incluso asalariados para arrancar de la tierra arcillosa el  estimado metal.
 Las Médulas son los restos de un yacimiento de oro aluvionar. Según estudios publicados, la primera explotación se llevó a cabo de forma artesanal con batea, es decir, extrayendo, limpiando y cribando las arenas auríferas que después eran lavadas con una batea.

 Pero la explotación masiva y la que ha dejado los restos que hoy en día se pueden contemplar, se llevaron a cabo durante la época romana. Para la extracción del oro, parece ser que, a través de canales, muchos de ellos excavados en rocas y que llegaron a alcanzar mas de 100 km., trasvasaron agua de los ríos Duero y Sil, este agua era almacenada en unos depósitos desde los que se arrojaba sobre las galerías, previamente construidas en la montaña, produciendo un gran arrastre del conglomerado aurífero, que era conducido hasta el denominado canal de lavado, donde el oro quedaba depositado por su peso.
 

jueves, 14 de agosto de 2014

Mosteiro e Fervenza de Toxosoutos



 En el concello de Lousame, a un poco más de un kilómetro de los límites del municipio de Noia existe un fantástico ejemplo de unión entre arte, naturaleza e historia. Se trata de la ubicación de la Iglesia San Xusto de Toxosoutos o Toxo Soutos que en su día fue un esplendoroso monasterio. 
 Esta se levanta a los pies del Río San Xusto, afluente del Sóñora o Traba que desemboca en la Ría de Noia. 
 En este lugar se encontraba una ermita románica en el siglo XII dedicada a San Xusto y San Pastor. 
 Se sabe, que entre los años 1129 y 1133, un tal Pedro Crescón, monje de San Paio de Alteares, la donó o vendió a los caballeros Froylán Alonso y Pedro Muñiz de Carnota para retirarse de su vida militar y acogerse a la regla benedictina. Estos pertenecían a la corte de Alfonso VII lo que les valió rápidas concesiones por parte de este y del Obispo Xelmírez. 
 Pronto tendría posesiones por gran parte de Galicia e incluso en otras provincias fuera de Galicia, como en Zamora y alguna en Portugal (Paredes). En los años posteriores sus posesiones fueron creciendo convirtiéndose en uno de los monasterios con más riqueza de Galicia. 
 Esta enorme cantidad de posesiones tan alejadas hizo necesario la formación de prioratos que se encargaran de su administración.
 En el siglo XIV el monasterio fue perdiendo fuerza debido a las presiones nobiliarias y eclesiásticas que suspiraban por las riquezas de Toxosoutos.
 En 1504 se anexionó al Monasterio de Sobrado dos Monxes y pasó a la orden cisterciense. Con este cambio sus posesiones restantes pasaron a engrosar las riquezas del monasterio de Sobrado.   
 Siglos después la invasión francesa y la famosa desamortización de 1835, llevaron al monasterio al abandono. La grandeza de sus días quedó convertida en ruina y destrucción. Lo que quedaba del antiguo monasterio fue vendido a particulares por lo que en el lugar prácticamente no quedó nada. 
 Un ejemplo de esta pérdida fue la venta por parte del párroco, en 1921, del hermoso claustro románico al Vizconde de San Alberto (José Varela de Limia) para incluirlo en el interior del Pazo Pena Douro, en Noia. La operación le costó al Vizconde 2.000 pesetas que sirvieron para costear diversas obras de la iglesia parroquial. La operación contó con el beneplácito del arzobispado de Compostela.
 Hoy el lugar es un espléndido rincón rodeado de naturaleza donde sobreviven unos pocos restos del antiguo cenobio. Existen unas pocas dependencias rehabilitadas, el centro está ocupado por la sobria iglesia parroquial barroca del siglo XVIII que tiene un gran torreón adosado a la izquierda de la fachada. 

 El río San Xusto forma en este lugar un espectáculo único en forma de fervenzas y rápidos destacando por su grandeza una de ellas que salta en vertical unos 6 m. de altura. 
 La zona está acondicionada con diversos senderos con pasarelas de madera para observar el fantástico espectáculo.